Soy ingeniero de profesión, escritor y docente por convicción. Perpetuo aprendiz de kung fu —inicié la práctica a los 13 años y me autonombré monje urbano a los 24—, disfruto también de hacer monos tipo cartoon y de contar cuentos para niños.
Entre mis proyectos, pretendo crear la visionaria carrera de "Ingeniería del Hogar" y es que, según yo, es en el hogar en donde convergen ciencias como la física (análisis de la temperatura que debe alcanzar un sartén para que el huevo no se queme), la química (estudios sobre las propiedades del agua para hacer rendir los frijoles), la mercadotecnia (vender a sus hijas la idea de que compartir es divertido y bañarse también) y hasta los negocios (elección del destino vacacional).
De la gran escuela zen que es la vida, me considero solamente "el niño más grandote del salón" y también un "filósofo de la cotidianidad", ya que hasta el vuelo de una mosca me deja pensando.
Eric Gilberto Ortiz Bravo nos invita a redescubrir el hogar no como un espacio físico, sino como un estado del alma donde el silencio y la palabra se encuentran para sanar la herida del tiempo.
Vinicio Herrera Ramirez orgullosamente originario del Barrio San José de Huajuapan de León no cesa en contribuir al desarrollo social de su añorada Mixteca Oaxaqueña.